practica hygge

¿Cómo practicar el «hygge»?

¿Es el «hygge» la verdadera clave de la felicidad?

Fue la palabra de moda el año 2016, donde las búsquedas en Google del vocablo «hygge» se dispararon durante los meses de frío.

¿Por qué genera tanto interés esta palabra danesa?

Parece ser que los daneses son expertos en felicidad a pesar de que Dinamarca es uno de los países con los impuestos más altos de Europa y con uno de los climas más duros.

Sin embargo, según las estadísticas, son uno de los países más felices y con más calidad de vida del mundo.

¿Por qué?

El secreto de la felicidad de los daneses podría radicar en el término «hygge», de difícil traducción, pero que definiríamos como un sentimiento de bienestar y calidez y un ambiente relajado y agradable.

Si echas un vistazo al hashtag #hygge en las redes sociales o en Pinterest, te encontrarás con fotografías en las que aparecen calcetines y jerséis de lana, tazas humeantes, velas encendidas, mantas calentitas, fuegos de leña y casas con una decoración cálida y de estilo nórdico que bien podrían haber salido de un catálogo de Ikea.

Según la escritora Christina Stub, autora del libro «Hygge: la receta de la felicidad«, «hygge» es una actitud.

Es decir, más que un ambiente acogedor y bien decorado, «hygge» es una manera de entender y vivir la vida.

Los daneses son excelentes anfitriones, disfrutan de cocinar con la familia o con amigos, les gusta conversar sin prisa y dedicar su tiempo de ocio a establecer relaciones socio-afectivas de calidad.

En Dinamarca, durante el invierno, las temperaturas máximas rondan los 6ºC , motivo por el que se dedican con esmero a construir hogares acogedores en los que se convive con la familia muchas horas a lo largo del día.

Tener un hogar cálido y acogedor es muy importante para los daneses.

Es importante, pues, entender que «hygge» es mucho más que velas, luz tenue y jerséis de cuello alto.

«Hygge» es una forma de entender y vivir la vida: con más calma, basada en el compartir y enfocada al bienestar colectivo.

Si queremos ser un poco más «hygge», debemos desprendernos de toda la simbología consumista que rodea el término y entender que «hygge» está en nosotros y es una forma de ver la vida.

¿Cómo podemos aplicar el «hygge» en nuestro día a día?

  • Tomando un café con una amiga sin estar pendientes del móvil ni de los estímulos externos. Simplemente, conversando y estando por el otro.
  • Cocinando y cenando en familia: un hábito que ha dejado de formar parte de nuestra cultura y que para los daneses es básico. Es un momento para hablar, saber cómo nos ha ido el día, relajarnos…
  • Disfrutando de pasar tiempo en casa, solos o acompañados con la compañía de luz tenue, velas y el calor de la chimenea o la calefacción.
  • Entendiendo que nuestra casa es nuestro hogar y, por ello, debe ser un espacio íntimo, acogedor, ordenado y limpio que nos permita descansar y realizar actividades relajadas.
  • Aprovechando la naturaleza que nos rodea e invirtiendo en su cuidado: sembrando un huerto, paseando en bicicleta por el campo o corriendo por el bosque.
Sentirse a gusto en casa es lo que los daneses dirían «hyggelit»

¿Y tú? ¿Te animas a practicar el «hygge»?

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